Después de casi dos décadas de aplazamiento, el proyecto del gasoducto Transahariano, que se extiende más de cuatro mil kilómetros para exportar gas nigeriano a Europa a través de Níger y luego Argelia, ha vuelto a estar en primer plano con el anuncio del inicio de las obras de finalización en la parte argelina. Este enorme y costoso proyecto se produce en el contexto de la búsqueda de Europa de nuevas fuentes de energía y en medio de rápidas transformaciones geopolíticas. Por otro lado, enfrenta desafíos relacionados con la financiación y la seguridad, así como la competencia de otro proyecto que une Nigeria y Marruecos. ¿Hasta qué punto este gasoducto puede cambiar el mapa del gas entre África y Europa?