Berlín se desmorona a cada paso. Los edificios de propiedad estatal, como comisarías de policía y escuelas, están en ruinas. Decenas de instituciones culturales están dando la alarma. El edificio principal de la Universidad Técnica ya fue cerrado. "No tenemos dinero para reducir los retrasos en las obras de renovación", afirma en una entrevista el director de Berliner Immobilienmanagement.