En vísperas de la Copa Mundial Femenina T20, una inmersión profunda en cómo el cricket femenino experimentó silenciosamente su propia revolución de bateo. Desde Charlotte Edwards y Suzie Bates hasta Beth Mooney, Hayley Matthews y Shafali Verma, el juego ha pasado de preservar terrenos a explotar juegos de poder. Las tasas de carreras entre las naciones de élite han aumentado un 27%, los límites han aumentado y las ligas de franquicia han cambiado los hábitos de bateo, convirtiendo a 150 en el nuevo punto de referencia.