El enorme proyecto de centro de datos de Kevin O'Leary, valorado en 100.000 millones de dólares en Utah, enfrentó una importante protesta pública. O'Leary admitió una implementación inicial defectuosa y falta de transparencia y acordó reducir significativamente la escala del proyecto, reconociendo las preocupaciones ambientales. Se comprometió a trabajar más abiertamente con la comunidad, con el objetivo de ser un contribuyente orgulloso.