En Afganistán, la administración talibán prohibió el uso de teléfonos inteligentes en instituciones gubernamentales, unidades de seguridad y escuelas. Según la decisión, se impondrán sanciones a quienes incumplan las normas y en algunos casos podrán ser remitidos a tribunales militares. Los estudiantes también fueron incluidos en la prohibición y se pidió que entregaran sus teléfonos o los destruyeran. Aunque los talibanes afirman que la decisión se tomó por motivos de seguridad y orden, los expertos afirman que se trata de un paso para controlar el flujo de información.