OpenAI ha interrumpido dos operaciones de influencia vinculadas a China utilizando ChatGPT para dar forma al debate público estadounidense sobre la IA y las políticas tecnológicas. Una campaña se centró en los centros de datos de IA, mientras que otra criticó los aranceles estadounidenses. A pesar de los intentos de manipular las discusiones, OpenAI no encontró ningún impacto significativo en la opinión pública, lo que pone de relieve una nueva táctica de los actores respaldados por el Estado.