Gilberto Mora, de diecisiete años, hizo historia en el Estadio Azteca, convirtiéndose en el mexicano más joven en jugar una Copa Mundial de la FIFA. Al ingresar al partido en el minuto 65, Mora, a sus 17 años y 240 días, rompió un récord que se mantenía desde 1930. Su debut marca un momento significativo para el fútbol mexicano, destacando su rápido ascenso como un talento prometedor.