El presidente Donald Trump sorprendió al celebrar el alza de los precios en EE. UU., que alcanzó en mayo el 4,2% interanual, su nivel más alto en tres años. El asombro es porque el mandatario había planteado como una bandera de campaña acabar con la inflación. La nueva declaración, que sus adversarios calificaron de desconectada de la realidad, llega en plena escalada bélica con Irán y a pocos meses de las cruciales elecciones de medio término.