Después de dos días de violencia en la capital norirlandesa, vehículos reducidos a cenizas y viviendas ennegrecidas por el fuego pueden apreciarse en algunas calles de Belfast. Algunas familias han perdido sus hogares, al menos 12 policías resultaron heridos y 16 personas han sido detenidas, según reportó el secretario de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn, quien calificó los hechos como "vandalismo racista".