El sector agrícola de la India ha experimentado un crecimiento notable durante la última década, impulsado por una mayor inversión gubernamental y una producción récord de cereales alimentarios. Las políticas ahora priorizan la productividad, el acceso a los mercados y la seguridad de los ingresos de los agricultores. Esta transformación, marcada por la duplicación del VAB y el aumento del rendimiento de los cultivos, apunta a una economía agrícola resiliente e impulsada por la tecnología, crucial para el desarrollo nacional.