Muy disputado desde hace varias semanas, el primer ministro británico, Keir Starmer, se somete a una nueva prueba con el anuncio, el jueves 11 de junio, de la dimisión del ministro de Defensa, John Healey. Este último expresó su desacuerdo con el jefe del gobierno laborista sobre el nivel de inversiones necesarias en el ámbito militar.