Los trabajadores extranjeros reclutados para construir un nuevo consulado estadounidense de 350 millones de dólares en Milán dicen que les prometieron salarios justos, pero terminaron ganando menos de 2 euros la hora. Mientras los fiscales italianos investigan la presunta explotación laboral, los trabajadores describen amenazas, falta de vivienda y esperanzas destrozadas.