La madrugada del jueves 11 de junio, Estados Unidos llevó a cabo nuevos bombardeos contra Irán, que anunció respuestas contra bases militares en Bahréin, Jordania y Kuwait, y prometió apuntar a todos los barcos que se aventuraran en el Estrecho de Ormuz. Los ataques se lanzaron después de que Donald Trump acusara a Teherán de postergar las negociaciones para poner fin a la guerra.