Seattle, que alguna vez fue una de las principales ciudades estadounidenses para la inversión extranjera, cayó al puesto 13, lo que generó preocupación entre los líderes tecnológicos. Esta disminución se debe a un nuevo impuesto estatal a los millonarios y a un clima percibido como antiempresarial. Figuras destacadas como Jeff Bezos y Howard Schultz se han mudado, lo que plantea dudas sobre el futuro atractivo económico de la ciudad.