Alemania tiene la red ferroviaria más grande de toda Europa. Pero están obsoletos y abarrotados, lo que provoca que los trenes se retrasen y cancelen con frecuencia. Incluso él mismo se burló de la impuntualidad de Deutsche Bahn, el principal transportista ferroviario del país. Pero a las autoridades alemanas no les hace gracia: el Ministro de Transportes cree que el estado de los ferrocarriles representa una amenaza para la democracia porque los ciudadanos están perdiendo la fe en la capacidad del Estado para resolver problemas. En los próximos años, el gobierno alemán está dispuesto a gastar más de 100 mil millones de euros en una modernización a gran escala de la infraestructura ferroviaria. El Financial Times analiza por qué los ferrocarriles alemanes están tan deteriorados y cómo están intentando arreglarlos.