Después de que se le negara la entrada a Estados Unidos, aunque iba a oficiar allí como árbitro del Mundial de fútbol, ​​Omar Artan fue recibido como un héroe de la nación en Somalia a su regreso, el miércoles 10 de junio. Su caso puso de relieve la política migratoria estadounidense, que se ha convertido en un verdadero problema para la organización del Mundial.