Alejados de las finales desde 1999 y de los títulos desde 1973, los habitantes de la ciudad se han mostrado entusiasmados con su equipo de baloncesto en las últimas semanas. Por todas partes, en las calles, camisetas, gorras y accesorios con los colores azul y naranja de los Knicks florecen desde el inicio de los playoffs, mientras que los bares son invadidos por los aficionados las noches de partido.