En 2025, 22 millones de personas visitaron el sitio histórico y sus alrededores, una afluencia de turistas que dificulta la vida cotidiana de los residentes locales. Sobre todo porque, para completar la obra de Gaudí, a quien el Papa visita este miércoles, un millar de ellos podrían ser expulsados ​​en los próximos diez años.