La muerte de Lyhanna, de 11 años, encontrada tras su desaparición en Gers, provocó una fuerte emoción y reavivó las críticas a la protección de la infancia en Francia. El principal sospechoso ya ha sido objeto de varias denuncias de violación, cuyo tratamiento por parte de los tribunales se cuestiona ahora en el marco de la investigación. Este drama reaviva de manera más amplia el debate sobre las fallas del sistema judicial frente a la violencia sexual contra menores.