Tras el alto el fuego del 8 de abril, Irán ha reconstruido rápidamente su poderío militar, reabriendo túneles vitales de almacenamiento de misiles y drones. A pesar de los extensos ataques estadounidenses, Teherán ha reparado instalaciones, reorganizado la logística y acelerado la producción. Con una parte significativa de su arsenal intacta y una alta producción de drones, Irán está aprovechando este período para reforzar sus capacidades e influir en la dinámica regional.