Más de 1,2 millones de personas llenaron las calles de Madrid el domingo para asistir a la misa del Papa León. La misa se celebró en medio de masivas medidas de seguridad y logísticas, y a ella se unieron el rey Felipe VI y la reina Letizia, en un momento en que España es testigo de un fuerte descenso de las prácticas religiosas.