Los inversores extranjeros, que han trabajado en Cuba durante décadas incluso en medio de los riesgos de una escalada del conflicto con Estados Unidos, están abandonando el país en masa debido a la creciente presión de la administración de Donald Trump. La salida de inversores afectó a los sectores financiero, turístico y minero. Esto último podría ser especialmente doloroso para las autoridades locales, para quienes la presencia de grandes gigantes industriales extranjeros en la isla proporcionó una afluencia de divisas y experiencia empresarial. Volvemos a contar los puntos principales del extenso material de The Wall Street Journal.