A pesar de los temores de que el petróleo alcance los 200 dólares tras las perturbaciones del Estrecho de Ormuz, los precios se mantienen por debajo de los 100 dólares. Esta resiliencia se atribuye al aumento de las exportaciones estadounidenses, a una demanda china más débil y a rutas de suministro alternativas. Si bien algunos envíos a través del estrecho continúan, los tránsitos generales han disminuido. Las medidas de emergencia y la moderación de la demanda han evitado el peor de los casos, pero la estabilidad del mercado depende de soluciones temporales.