La ISS orbita la Tierra a una altitud media de unos 400 km sobre la superficie. NASA Una fuga de aire detectada recientemente en la Estación Espacial Internacional (ISS), que obligó a cinco de los siete astronautas en órbita a refugiarse temporalmente en una zona segura del complejo, ha vuelto a alimentar los temores sobre la seguridad de la estructura. Desde 2019 se están monitorizando pequeñas fugas en la estación. Según la NASA, las fugas de aire han sido relativamente pequeñas en los últimos meses, pero se intensificaron el viernes pasado (5). La NASA anuncia los miembros de la tripulación de Artemis III, misión de prueba para futuros viajes a la Luna En aquella ocasión, cinco astronautas pasaron alrededor de dos horas resguardados en la cápsula Dragon "Freedom" de SpaceX, adjunta a la estación -conocida como "refugio seguro"-, lista para regresar a la Tierra si la situación empeoraba. La medida se tomó por precaución tras la detección de una fuga de aire en la zona rusa de la estación. Durante este tiempo, dos cosmonautas rusos permanecieron en la estación para realizar reparaciones. La decisión de la NASA de poner fin al confinamiento se produjo después de que la agencia espacial rusa Roscosmos suspendiera temporalmente los trabajos de reparación del túnel de transferencia PrK, conectado al módulo de servicios Zvezda, con la justificación de que necesitaría analizar nuevos datos y mediciones sobre la fuga. Aún no se ha anunciado cuándo se deberá realizar un nuevo intento de reparación. Ahora en g1 La NASA informó que el problema está presente en este módulo "desde hace algún tiempo" y destacó que seguirá colaborando con la agencia rusa para abordar el problema de manera conjunta. "La seguridad de la tripulación y los sistemas a bordo no está en riesgo; la presión dentro de la ISS es estable y se mantiene en el nivel esperado", informó Roscosmos. ¿Qué tan excepcional es una fuga de aire en la ISS? Según los expertos del sector espacial, este tipo de sucesos no son tan sorprendentes como parecen. “Siempre hay que tener en cuenta el tamaño de la ISS”, explica Jan Wörner, ex director de la Agencia Espacial Europea (ESA). "En una infraestructura tan grande, siempre hay ciertos índices de fuga en las conexiones". El mayor riesgo surge cuando hay una falla localizada en materiales, como sellos o juntas, que pueden causar que la pérdida de aire se desarrolle de manera impredecible. En estos casos, las evacuaciones temporales forman parte de los protocolos de seguridad. Desgaste después de años de uso. El módulo ruso Zvezda, pieza central del incidente, muestra signos de desgaste después de décadas de uso. El especialista Georgi Trishkin señala la presencia de microfisuras en soldaduras antiguas y otros defectos estructurales. "El principal problema es el desgaste en la zona del acoplamiento", afirmó. El módulo ya ha pasado por 66 acoplamientos, más que cualquier otro en la estación, y cada operación representa una carga adicional para la estructura. Estas fugas se han reportado durante aproximadamente siete años, con resultados variables en las reparaciones. Esta vez se trata de una nueva fuga, sin relación con reparaciones anteriores, lo que hace más complejo identificar la causa. Equipo y operaciones a bordo. Actualmente, la ISS alberga a los cuatro miembros de la misión SpaceX Crew-12, incluido el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev, el astronauta de la NASA Chris Williams y otros dos cosmonautas rusos. El módulo Zvezda, lanzado en 2000, realiza funciones esenciales como soporte vital, control de vuelo, suministro de energía y acoplamiento de las naves espaciales Soyuz y Progress. A pesar de las tensiones geopolíticas, especialmente la guerra de Rusia contra Ucrania, la cooperación internacional en la estación continúa involucrando a Estados Unidos, Rusia, Canadá, Japón y la ESA. Según el operador SpaceX, la nave Dragon tiene capacidad para hasta siete personas. Futuro de la estación La NASA planea poner fin a las operaciones de la Estación Espacial Internacional a finales de 2030 y salir de órbita en 2031, después de más de tres décadas de servicio desde su lanzamiento en 1998. La agencia tiene la intención de reemplazar la ISS con plataformas comerciales en órbita terrestre baja para continuar con la investigación y las pruebas de tecnología en microgravedad. Mientras tanto, incidentes como este refuerzan tanto los desafíos como la solidez de uno de los mayores logros de la colaboración científica internacional.