Un pequeño implante en el cuello ayudó a siete supervivientes de un accidente cerebrovascular crónico a recuperar la fuerza y ​​la destreza del brazo. ¿Qué promete realmente esta estimulación de la médula espinal, aún en ensayos clínicos? Años después de un derrame cerebral, ciertas acciones cotidianas siguen estando fuera de nuestro alcance. Agarrar una taza, abrir una puerta o abrocharse una camisa pueden convertirse en desafíos constantes. En Estados Unidos, un equipo de investigadores acaba de demostrar que un pequeño implante colocado en el cuello podría restaurar algunas de las capacidades perdidas. En siete pacientes con accidente cerebrovascular crónico, esta tecnología mejoró inmediatamente la fuerza y ​​la movilidad del brazo afectado.