Durante meses, la juez de instrucción que sentó en el banquillo a David Sánchez Pérez-Castejón, hermano del presidente del Gobierno, fue vigilada en las circunstancias más comunes de su vida diaria. Interrogaban a sus allegados. Se enteró después. Pero ninguna presión frenó un caso cuyo juicio definitivo arrancó esta semana Leer